Otra vez ETA
Habrá que agradecer a ETA que esta vez anuncie con tanta precisión que hasta las 12 de la noche de hoy estamos a salvo, y que a partir de ahí nos preparemos. Además en este comunicado, sin que sirva de precedente, muestra un mínimo contacto con la realidad. No hay condiciones, dice, para el "proceso democrático". Desde luego que no, en sus sucesivos comunicados y sobre todo en el posterior al atentado de Barajas ya nos ha hecho saber que lo que ETA entiende por proceso democrático supone que toda la sociedad se rinda, les de la razón y asuma mansamente sus exigencias de máximos que para ellos son de mínimos. En resumen, que entienden que democracia es que ellos nos digan a todos lo que hay y todos digamos amén, porque de lo contrario van a seguir usando las pistolas. Para un proceso así ni hay ni habrá condiciones.
Visto que ETA ha vuelto a defraudar la esperanza abierta de que abandonen las armas y asuman vías pacíficas y democráticas para defender lo que entiendan que deban defender, las soluciones no pueden ser otras que las enunciadas ya muchas veces por las fuerzas políticas: aplicación de las medidas policiales y judiciales dentro del Estado de Derecho para perseguir a los terroristas, y unidad de los partidos democráticos en la defensa del principio de que unos encapuchados no pueden suplantar la voluntad de los ciudadanos.
El PP ha perdido de nuevo una magnífica ocasión para actuar con responsabilidad. Exige del PSOE la vuelta al redil del pacto contra el terrorismo que firmaron ambos, pero se cuida mucho de cumplir con uno de sus puntos esenciales (que ya estaba en otros pactos anteriores): no hacer uso partidista de la lucha contra el terrorismo, y apoyar al Gobierno en la política antiterrorista. Exige rectificación de Zapatero, pero no parece que Rajoy vaya a aplicarse el cuento y rectificar su tesis de que el Gobierno ya se había rendido ante ETA, algo que obviamente no ha sucedido y por eso finaliza la tregua.
Y Otegui, tan aficionado a decir a todo el mundo lo que debe hacer, ha perdido otra oportunidad para dirigirse a ETA y decirle que renuncie a la lucha armada. Su valentía sólo ha llegado hasta decir que la responsabilidad de romper la tregua es de ETA, pero no ha hecho la menor insinuación para que esos a los que ha homenajeado varias veces como luchadores por Euskal Herria den marcha atrás.
Lo principal en esta hora, en que sigue pendiente la conformación de ayuntamientos y gobiernos auutonómicos, es mantener con firmeza el principio de que ETA no es nadie para condicionar procesos políticos. Sólo faltaría que le reconociéramos la potestad de, con un comunicado, alterar las decisiones que hayan de tomar los representantes elegidos por los ciudadanos.
