Mi número de teléfono no existe
Como casi todo el mundo tengo una línea de teléfono fijo en mi casa. Eso sí, hace algunos años cometí el delito de dejar de ser cliente de Telefónica de España, y he sido castigado pasando a la total clandestinidad telefónica. Mi número ha desaparecido de la guía de teléfonos, tanto en versión papel como en versión electrónica por internet, y si alguien llama al servicio de información para conocer mi número de teléfono le dirán que no aparezco registrado. En fin, que no hay manera de que nadie conozca mi número si yo no se lo doy.
Con la ley en la mano, todos los clientes de los servicios de telefonía fija tenemos derecho a que nos proporcionen información sobre números de teléfono; ese derecho comprende el que nos proporcionen una guía de teléfonos y un servicio de información que debe comprender a la totalidad de los usuarios del servicio, independientemente de la empresa de la que sean clientes. Telefónica, antigua empresa titular del monopolio, sigue siendo la titular del servicio de telefonía universal y tiene a su cargo editar la guía de teléfonos. Me temo que ha decidido ponerse la ley por montera y excluir a los clientes de otras empresas; no sé si a todos, y en todas las provincias, pero desde luego a algunos entre los que me cuento.
El perjuicio no es sólo para los usuarios excluidos de las guías; es para todos los usuarios, a los que se hurta una información a la que legalmente tienen derecho y que resulta muchas veces imprescindible para sacar todo su rendimiento al servicio que tienen contratado.
Si un usuario desaparecido de las guías llama al teléfono de atención de Telefónica se puede encontrar con que una empleada le quiera convencer de que eso es normal, que si no es cliente de Telefónica no debe aparecer. Si el usuario está bien informado y replica que en la propia guía se afirma lo contrario, que están todos los clientes de todas las empresas, y que además así lo dispone la ley, la empleada consulta y al rato informa que la reclamación debe hacerse ¡en un número de fax! Claro, un sistema de reclamación que no deja huellas.
En fin, un abuso más de los que nos tienen acostumbrados a los consumidores estas grandes compañías. Un abuso ante el que no debiéramos quedarnos callados.
