El derecho más importante
Gracias al conflicto de los controladores aéreos nos hemos enterado de cuál de los derechos de los ciudadanos es el más importante. Y resulta que es el derecho a volar, uno que ni siquiera está en la Constitución. Es lo que se deduce de que haya sido el único que ha merecido un real decreto urgentísimo para militarizar un servicio público y que haya llevado al Gobierno a plantearse la declaración del hasta ahora inédito estado de alarma previsto para, entre otros, los casos de paralización de servicios públicos esenciales para la comunidad.
El derecho al trabajo (más de cuatro millones de parados), el derecho a vivienda (millones de viviendas vacías y millones de ciudadanos que no pueden acceder a una), el derecho a comer caliente todos los días (veinte por ciento de la población española bajo el umbral de la pobreza) no producen la misma alarma.
Queda claro que el Gobierno Zapatero no acepta chantajes de los controladores que pongan en peligro los derechos más esenciales (sí los acepta de "los mercados" aunque pongan en peligro todos los derechos).
Dicho lo cual, mis condolencias a los pasajeros aéreos damnificados por la incompetencia gubernamental y la huelga salvaje -e inadmisible- de los controladores. Y un consejo: mejor viajar en tren, a mí no me han estropeado el puente.
