Otro comunicado de ETA
Otro comunicado, no "el" comunicado, ese último comunicado que se espera ansiosamente hace tanto tiempo. Ciertamente es mejor tener el comunicado de ETA que tenemos hoy a no tenerlo, y es mejor que anuncie "un alto el fuego permanente y de carácter general, que puede ser verificado por la comunidad internacional", a que anunciara próximas acciones violentas. En ese sentido podemos seguir cultivando el optimismo de que nos acercamos pasito a paso al final del terrorismo de ETA; pero al comunicado le faltan todavía algunas palabras mágicas como "definitivo" e "incondicionado", y todavía mejor si incluyera las de "disolución" o "desarme". Que ETA no anuncie el abandono de la violencia, sino que asegure que "no cejará en su esfuerzo y lucha por impulsar y llevar a término el proceso democrático, hasta alcanzar una verdadera situación democrática en Euskal Herria", resulta cuando menos ambiguo. Hasta el presente el esfuerzo y la lucha de ETA ha sido a través del terrorismo; no le conocemos otros métodos. Y al proceso democrático el propio comunicado le da un contenido muy determinado, demasiado ajustado a los objetivos últimos de ETA. Así que no sabemos si ETA está renunciado a ser el garante armado del cumplimiento de esos objetivos, como ha pretendido siempre, o si sigue manteniendo esa misma pretensión pero concediendo una nueva tregua ineludible ante la reclamación que le viene haciendo la que ha sido hasta ahora su base social y política.
El paso que le falta a ETA (el que por fin ha dado la mayoría de la autodenominada izquierda patriota), el que parece que le sigue dando demasiado vértigo, es el paso de la guerra a la política. Durante cincuenta años ha hecho la guerra, esto es, la confrontación violenta dirigida a la destrucción y aniquilación del enemigo para imponer las propias posiciones; cada vez que ha tenido la oportunidad de hacer política (lo cual exige renunciar a la destrucción del adversario, aceptar que existen otros intereses y otras posiciones, aceptar que no cabe más remedio que convivir con ellos a través del diálogo, la transacción, los pactos, el consenso, las reglas de la mayoría y del respeto a las minorías) a última hora ha dado marcha atrás, nunca ha entendido los mecanismos de la negociación.
Bienvenido este paso de ETA en la dirección correcta; pero falta el paso definitivo, y ese paso decisivo sin el cual no cabe la pacificación y normalización políticas debe de seguir siéndole exigido por toda la sociedad.
