Energía nuclear
Los defensores de la energía nuclear venían ya antes del accidente de la central de Fukushima advirtiendo que esa energía es imprescindible si queremos mantener el desarrollo económico. Y tienen toda la razón. El sistema en que vivimos, basado en el crecimiento económico constante y en el aumento infinito del consumo de materias primas, productos, servicios y energía, exige de algunos sacrificios. Exige que la opulencia de algunos la paguen otros que mueren de hambre; exige utilizar todas las fuentes de energía posibles, al margen de los daños que puedan producir a los seres humanos o al medio ambiente; exige multiplicar los medios de transporte y los desplazamientos, aunque mueran miles de personas en accidentes aéreos, ferroviarios, marítimos o de automóvil; exige alguna que otra guerra para controlar productos estratégicos con los que fabricar ordenadores o teléfonos móviles; exige apoyar dictaduras que controlan importantes reservas de petróleo.
En fin, cosas que son el precio del progreso. Un accidente nuclear de vez en cuando es uno de los tributos perfectamente asumibles que estamos dispuestos a pagar para tener 50 canales de TDT y un aeropuerto en cada capital de provincia que nos lleve de vacaciones al Caribe. La clave está en controlar el riesgo y, sobre todo, tratar de desplazar los daños hacia otros. Quienes financian y construyen las centrales nucleares por supuesto ni las van a ubicar en su barrio ni se van a ir a vivir a sus cercanías. Quienes calculan sus riesgos saben que lo más probable es que el próximo accidente nuclear ocurra también lejos, en otro país, en otro continente, que las víctimas aunque se cuenten por miles sean perfectos desconocidos, igual que las víctimas de los accidentes de tráfico del próximo fin de semana (casi) siempre son ajenas. También saben que los problemas que producen los residuos nucleares se los vamos a endilgar a otros, a las generaciones futuras, a quienes vivan en los próximos siglos y milenios.
En fin, que estoy de acuerdo, que si queremos mantener nuestro estilo de vida la energía nuclear es imprescindible. La cuestión es si queremos mantener este estilo de vida que, en el fondo, ya sabemos que es insostenible.


lurrarensoinu sonido de la tierra dijo
eso es! la cuestión es esa, no podemos seguir cn este estilo de vida, de seguir asi el fin estara muy cerca, ¿para que querremos entonces tanta energía?
17 Marzo 2011 | 02:15 PM