ASESINATOS JUSTIFICABLES
Los seres humanos tenemos la tendencia de enunciar pomposamente principios morales que luego la práctica se encarga de demostrar que, en realidad, no nos creemos ni mucho menos practicamos. Por ejemplo, que el fin no justifica los medios. O, por ejemplo, que ningún asesinato resulta justificable.
Esta semana última se ha producido otro asesinato de los que resultan justificables. Hace unos meses fue el de Bin Laden, aplaudido públicamente por una buena cantidad de líderes políticos y ciudadanos en general de países supuestamente civilizados que de ordinario no solo condenarán el asesinato sino que exigirán del prójimo también una rotunda condena. Ahora ha sido el linchamiento de Gadafi, que además hemos tenido la oportunidad de entrever en televisión. La ministra de asuntos exteriores de España ha dicho que hubiera preferido que Gadafi fuera juzgado, que es como decir que es preferible que no se cometan asesinatos. La OTAN ha reclamado una investigación, debe ser que sus dirigentes no ven la televisión, pero tampoco ha condenado ni lamentado los hechos.
En ambos casos, Bin Laden y Gadafi, está claro que no echaremos de menos a ninguno de esos individuos que a lo largo de su vida también utilizaron abundantemente el asesinato como práctica política, pero está claro que sus muertes deben calificarse de asesinato por incómoda que sea la palabra.
En la misma semana hemos tenido la buena noticia de que ETA anuncia que va a dejar de cometer asesinatos (no lo dijo con estas palabras, claro). Los etarras no han dicho que el asesinato sea injustificable; parece que entre ellos hay algunos que se han arrepentido y ahora creen que, efectivamente, matar nunca está justificado e incluso se plantean pedir perdón. Otros piensan que los asesinatos pasados estaban justificados, solo que ahora ya no toca seguir por la misma vía por motivos prácticos. Y entre quienes habitualmente aplaudían, homenajeaban, justificaban o se abstenían de criticar a ETA parece que se da la misma división de opiniones.
También se produce división de pareceres entre quienes tradicionalmente hemos considerado injustificables los asesinatos de ETA. Algunos creemos que eran injustificables porque todo asesinato es injustificable, incluidos los causados por los GAL y los de Bin Laden y Gadafi. Otros (me temo que muchos) creen que eran injustificables por otros motivos, porque no alzaron la voz ni contra los crímenes del GAL ni ahora contra los de Bin Laden o Gadafi.
Sucede lo mismo con los asesinatos que se produjeron durante la guerra civil y el franquismo. Hay todavía mucha gente en este país que no los ha condenado o que los considera justificados y, a la menor, saca como argumento los asesinatos cometidos en el bando republicano, igual que otros frente a los asesinatos de ETA sacan los crímenes del GAL, o los del franquismo, o frente a los asesinatos del GAL sacan los de ETA, o frente al asesinato de Bin Laden sacan a relucir los muertos del 11-S.
En fin, que casi siempre es posible encontrar un asesinato anterior que justifique el asesinato que interesa.
