Vender la moto de los recortes
El Diario de Navarra en su edición de ayer publicaba los resultados de una encuesta realizada por la empresa CIES sobre los recortes de gasto público realizados por el Gobierno de Navarra. Según dicha encuesta el 80 % de los navarros ven necesarios los recortes aunque la mayoría discrepa de cómo y dónde se han realizado. Preguntados de dónde no se debe recortar nunca, está claro que una amplísima mayoría no quiere que se recorte en Sanidad (el 88 %) ni en Educación (el 82%); menos unanimidad hay en no recortar en fomento del empleo y servicios sociales (17 %).
Por otro lado, se preguntaba también dónde se debe recortar. La opción favorita es en Personal (32 %); luego, Obras Públicas (26 %), Interior-Policía (25 %) y financiación de los ayuntamientos (25 %).
Este resultado es perfectamente incoherente, fruto de unas preguntas formuladas con tanto rigor técnico como si a los encuestados se les da a elegir entre manzanas y frutas. Perplejos, muchos dirían: oiga, que las manzanas también son frutas. Igual que Educación y Sanidad también son Personal.
Para hacer las cosas bien, se debería preguntar si hay que recortar en Personal, en Gastos Corrientes, en Gastos Financieros, en Transferencias Corrientes, en Inversiones Reales, o en Transferencias de Capital. Es decir, en cuál de los capítulos de la clasificación económica de los presupuestos públicos hay que recortar.
O por otro lado se podría preguntar si se debe recortar en Educación, Salud, Interior, Medio Ambiente, Obras Públicas, Asuntos Sociales, Cultura, etc., es decir en cuál de los diversos programas del presupuesto o departamentos del Gobierno de Navarra hay que recortar.
Pero tal como se pregunta, se confunde al encuestado. Porque el mayor gasto de Personal se produce, precisamente, en Educación y Salud, los dos programas donde no se quiere recortar (más del 70 % del gasto de personal de los presupuestos generales de Navarra). Si se recorta personal, es difícil que no se recorte en Educación y Salud, servicios públicos cuya prestación tiene un carácter personal, consiste en la atención directa que recibe el ciudadano por parte de los empleados públicos y que es imposible de sustituir por una máquina.
Con la forma de hacer la pregunta no se hace sino reforzar un prejuicio, que la Administración está llena de funcionarios que cuestan demasiado dinero, por eso los recortes deben empezar por el personal, y que esos funcionarios son unos señores o señoras con manguitos en una oficina que se dedican a no hacer absolutamente nada (salvo leer la prensa y tomar cafés), por lo que se puede prescindir de ellos sin que se note. La realidad es que ese Personal que parece tan innecesario como prescindible está constituido por médicos, enfermeros, auxiliares de enfermería, profesores, psicólogos, conserjes de colegios, personal de mantenimientos de hospitales, colegios y centros de salud, bomberos, policías, trabajadores sociales. Y en cuanto a ese típico y antipático funcionario de ventanilla es el que, entre otras cosas, tramita la matrícula en el colegio, las citas del centro de salud, las becas de estudios, las ayudas (por desgracia menguantes) a la dependencia, el subsidio de desempleo y un largo etcétera de cosas entre las que también están los salarios de los médicos o los profesores.
Pero con una encuesta como esta se consigue el propósito de valerse de los prejuicios para legitimar los recortes, esos imposibles recortes en Personal sin tocar los servicios públicos.
